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Definición y tipología de las arrugas faciales

Las arrugas son depresiones que aparecen en la superficie cutánea como consecuencia de múltiples factores.

Existen distintos tipos de arrugas en función de la fuerza que las causa, su profundidad o su origen:

Según la fuerza que las causa

Las arrugas gravitacionales son aquellas debidas al efecto de la gravedad, que actúa sobre la piel tirando de ella hacia abajo. Dentro de esta tipología se encuentran las arrugas del óvalo facial, las conocidas como líneas de marioneta. 

Las arrugas dinámicas son las causadas por los músculos del rostro. La gesticulación repetitiva unida a la pérdida de elastina y colágeno fruto del envejecimiento las hacen más visibles. Pertenecen a este grupo las arrugas de la frente en las que se suele aplicar Toxina Botulínica.

Las arrugas de origen mixto son aquellas que se forman por la combinación de la gravedad y del movimiento de los músculos, siendo las más difíciles de corregir.

Según su origen

Las arrugas por fotoenvejecimiento son aquellas arrugas provocadas por la sobreexposición solar. Los rayos ultravioletas aceleran el proceso de envejecimiento produciendo arrugas e importantes daños en la calidad de la piel.

Las arrugas debidas al paso del tiempo. La edad es un factor clave en la aparición de los signos de envejecimiento. A medida que una persona cumple años disminuye el grosor de la capa de grasa y se produce una pérdida importante de la elasticidad en el tejido estructural de la piel. El colágeno, ácido hialurónico y elastina que nuestro cuerpo tiene de manera natural tiende a desaparecer con el paso de los años. Esta tipología de arruga suele localizarse principalmente en la zona nasoyugal y mejillas, surco nasogeniano, cuello y párpados.

Las arrugas metabólicas son las originadas por el tipo de alimentación que sigue el individuo. La falta de ciertos nutrientes y vitaminas hacen que la piel se debilite progresivamente y aparezcan las arrugas que no se corresponden con la edad del paciente.

Según la profundidad

Arrugas de tipo I: líneas finas casi invisibles que deben ser tratadas para evitar su evolución.

Arrugas de tipo II: arrugas suaves que pueden ser tratadas con inyectables temporales como el ácido hialurónico, con fuentes de luz y/o peelings químicos. 

Arrugas de tipo III: arrugas moderadas en las que se suele inyectar productos no permanentes con el fin de rellenarlas para suavizarlas.

Arrugas tipo IV: son las arrugas más profundas y cuando ya están muy marcadas además del uso de rellenos y voluminizadores faciales también se puede emplear aparatología láser como el CO2.

 

 

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