Para diseñar tu plan personalizado, tenemos en cuenta:
El color: Los tonos oscuros son, curiosamente, los más rápidos de eliminar.
La ubicación: Las zonas con más riego sanguíneo (rostro, cuello, espalda) responden antes al tratamiento.
Tu salud: Un sistema inmunitario fuerte y hábitos saludables aceleran la eliminación natural del pigmento.