Cómo actúa en la cicatriz
La inyección de corticoides consiste en infiltrar el fármaco directamente en la lesión o en su contorno. Con ello, buscamos modular la reacción del tejido para frenar la sobreproducción de colágeno y la actividad de los fibroblastos implicados en la cicatriz anómala.
Además, ayuda a reducir la actividad de mediadores inflamatorios presentes en este tipo de lesiones. Como consecuencia, la cicatriz suele perder relieve y mejora la apariencia, como el enrojecimiento y la textura endurecida.
La evolución no es igual en todos los casos: depende del tipo de cicatriz y de cómo esté evolucionando en tu situación. En consulta valoramos tu caso para ajustar el plan de tratamiento.
Para quién tiene sentido
Este abordaje está especialmente indicado en queloides y cicatrices hipertróficas. También puede emplearse en cicatrices postquirúrgicas, postraumáticas o derivadas de quemaduras, cuando se trata de lesiones inflamatorias y proliferativas que responden a corticoides.
En algunos pacientes, además de queloides y cicatrices hipertróficas, se considera en otras lesiones con comportamiento similar. Nuestro objetivo es orientar la opción más adecuada tras valorar el aspecto, el grosor y la evolución de la lesión.
Si estás pensando en este tratamiento, lo habitual es que nuestra evaluación sea la que marque el encaje de tu caso: la respuesta suele ser mejor cuando la lesión mantiene un componente activo compatible con la indicación.
Qué ocurre durante la sesión
La aplicación se realiza mediante infiltración intralesional o perilesional, es decir, introduciendo el corticoide en el interior de la lesión o alrededor de su perímetro. De este modo, el fármaco actúa de forma más localizada sobre la cicatriz.
Habitualmente utilizamos Triamcinolona, elegida por su uso extendido en este tipo de tratamientos. En cada visita se ajusta la pauta según el número de lesiones y su extensión, manteniendo un ritmo progresivo.
El número de sesiones recomendadas se sitúa entre 3 y 8, espaciadas cada 3 a 4 semanas. La duración total varía según el tamaño de las lesiones y cómo vayan respondiendo.
Evolución y seguimiento
Durante el ciclo de sesiones, lo más habitual es notar una reducción del grosor, del volumen y de la dureza del tejido cicatricial. También suele mejorar el enrojecimiento, lo que se traduce en una apariencia más homogénea.
En ocasiones la mejoría se percibe de manera gradual entre una sesión y otra. Aun así, la respuesta depende del tipo de lesión, por lo que realizamos seguimiento para valorar el cambio real y ajustar el tratamiento si fuese necesario.
Nuestro enfoque es acompañarte durante el proceso, revisando la evolución para optimizar los resultados según tu respuesta individual.