Cómo renueva la piel
El peeling químico corporal trabaja con una aplicación controlada de principios activos ácidos sobre la piel. La idea es acelerar la renovación natural, retirando capas dañadas o envejecidas para que el tejido nuevo se recupere con un aspecto más uniforme y suave.
La intensidad no es la misma para todas las necesidades: según el objetivo, podemos optar por un abordaje más superficial para mejorar aspereza y luminosidad, o por profundidades mayores cuando buscamos actuar sobre manchas, marcas o estrías.
Para que la respuesta sea adecuada, regulamos con precisión parámetros como el pH y la concentración del ácido, además del tiempo de contacto. También usamos agentes neutralizantes para delimitar el efecto sobre el tejido.
Zonas y problemas indicados
Lo recomendamos cuando hay alteraciones visibles en el cuerpo, especialmente en áreas como escote, hombros y manos. En estos casos, suele ayudar a mejorar la luminosidad y la textura, además de acompañar en la atenuación de manchas solares o hiperpigmentaciones.
También es una opción habitual ante queratosis pilaris, conocida como “piel de gallina” en brazos. En espalda y pecho puede contribuir en el abordaje del acné y de sus marcas.
Si notas oscurecimiento en axilas, ingles, codos o rodillas, el peeling químico corporal puede formar parte del plan. Según tu valoración, igualmente se puede contemplar para estrías y para piel apagada con falta de uniformidad.
Qué ocurre durante la sesión
Antes de empezar, ajustamos la intensidad en función de tu piel (Fototipo) y de la zona a tratar. Ese ajuste permite adaptar el tratamiento a tu objetivo, buscando una acción dirigida y controlada.
La sesión se realiza con una duración aproximada de entre 20 y 30 minutos. Durante la aplicación, se controla el tiempo de contacto y se contempla la neutralización para gestionar la respuesta del tejido.
Evolución y número de sesiones
En la mayoría de los casos, notarás una mejora en luminosidad y textura a las 48-72 horas. Es el momento en el que empiezas a ver cómo la piel comienza su proceso de renovación.
Cuando el plan incluye peelings más profundos, la descamación suele durar entre 5 y 7 días. Tras ese periodo, la piel suele verse más renovada y con un aspecto más uniforme, aunque la evolución exacta depende de tu respuesta individual.
Para favorecer el cambio progresivo, solemos pautar entre 2 y 6 sesiones, establecidas según la valoración inicial.